Día 4: Cañón del Río Sil: senderos milenarios

RUTA PARADA DO SIL (Circular) (PR G-98)

MARTES 10 MAYO

La tercera etapa recorre el ayuntamiento de Parada de Sil. Prepara tus sentidos para disfrutar de la naturaleza en estado puro, escuchar el crepitar de la hojarasca en las corredoiras, tocar el verde musgo de sus piedras y tener permanentemente ese olor a bosque. Al llegar al Sil, la visión panorámica que nos ofrecen sus balcones nos llevan casi a la meditación. Por el medio, caminos empedrados, aldeas abandonadas que han sido engullidas por la naturaleza o el hermoso Monasterio de Santa Cristina. Es algo difícil de contar, tienes que caminarlo.

Dificultad ALTA
Dificultad ALTA
Dificultad ALTA
19 kilómetros
Dificultad ALTA
7 horas
Dificultad ALTA
+-1098 m desnivel

Seoane - Ferrería Vella 0174
caminos milenarios...
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el monumento geológico del Río Sil...
Seoane - Ferrería Vella 0150
refugios de antiguos eremitas...
Ferrería Vella - Froxán 0751
... y comida reponedora
Ferrería Vella - Froxán 0334-1
Cañón del Río Sil
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Empezamos esta etapa en Parada do Sil, en la Estatua do Barquilleiro, centro neurálgico de la zona y donde existen alojamientos, restaurantes y un pequeño supermercado. Y la historia de hoy comienza en esta estatua que nos recuerda que de esta tierra hermosa siempre ha sido una tierra de emigración y muchas de sus gentes han tenido que marcharse fuera a ganarse la vida. Y, curiosamente, de esta zona salieron muchos barquilleros que vendían sus ricas obleas en las grandes ciudades, sobre todo, Madrid. Sus vecinos los veían marchar, atravesando el Sil cara a Monforte y, de allí, al centro peninsular, donde estarían trabajando hasta el tiempo de la vendimia. Es por ello que a estos miradores del Sil los conocemos ahora como los Balcones de Madrid.

Nos fijamos bien en la señal que pone Inicio de la GR-98 y salimos de Parada por las primeras carriozas, senderos anchos de piedra que limitaban las antiguas propiedades y que hoy nos hacen disfrutar, a primera hora de la mañana, del verde de sus musgos, de frondosos robledales y del trinar de los pájaros que nos acompañan en el caminar. Al poco, llegamos a Sardela, que atravesamos por su calle principal, para volver a adentrarnos en otro tupido bosque, donde cada vez los castaños son de mayor tamaño.

Continuamos bajando por las carriozas hasta llegar a Entrambosríos, bucólico lugar donde las casas conviven con estos grandes castaños, tan importantes en la alimentación de las gentes y el ganado durante siglos. Muestra clara de este respeto es el Castaño Milenario de Entrambosríos, que ha llegado hasta nuestros días y cuyo diametro supera los 10 metros. Aprovechando la fuerza del Regato de Batán, podemos ver también los restos de dos molinos.

Poco a poco nos vamos adentrando en la historia de este lugar y podemos empezar a imaginarnos como ha sido la vida aquí durante siglos, una economía de superviviencia donde la optimización de los escasos recursos existentes era básico. Tenían su souto de castañas que les proporcionaban comida y buena madera. Y, gracias al molino elaboraban, a partir de la castaña, harina que les servía de base alimenticia durante todo el año. Para la construcción, la piedra omnipresente combinada con fuertes vigas también de castaño, les permitían hacer casas estables donde resguardarse.

Continuamos el descenso y llegamos a un desvío. Si tomamos a la derecha iremos por la carretera que nos lleva a Rabacallos y su playa fluvial, ya fuera de ruta. Continuando a la izquierda por la ruta PR G-98 comenzaremos el ascenso que, a través de un souto con buenas vistas sobre el Río Sil, nos lleva hacia los viñedos de San Vitorio. Atravesamos por el medio de las cepas, pudiendo comprobar en nuestro caminar la viticultura heroica que tienen que practicar sus habitantes, manejándose por estos estrechos y empinados bancales.

El ascenso hasta el lugar de Congostra continua por un sendero entre bosque, con la permanente sombra de robles y castaños. En algún momento, el camino se empina tanto, que fue necesaria la colocación de algún tramo de escaleras. Hacemos algún descanso en el medio de la subida para disfrutar en su plenitud del entorno y la tranquilidad que se respiran. Cuando alguien se refiere a «baños de bosque» deben estar diciendo exactamente esto.

Atravesamos Fondodevila y ya nos dirigimos a uno de los puntos claves de la ruta, los Balcones de Madrid, espectacular mirador de los cañones del Río Sil, en el cual se apostaban los vecinos para ver a sus familiares emigrantes cruzar el río y marcharse a lejanas tierras. De fácil acceso en coche, hoy es uno de los puntos más visitados de la Ribeira Sacra. Haremos una parada en ellos y tendremos las diferentes visiones panorámicas que ofrecen y que difieren mucho según las condiciones meteorológicas y las horas del día en que lo visites.

Ya alcanzamos el río y ahora nos toca recorrer esos caminos milenarios buscando el Monasterio de Santa Cristina, que se encuentra a 5 kilómetros de aquí. Después de un tramo de pista, entramos en un sendero que, desde las alturas, va atravesando toda la ladera del cañón. Pasamos por los miradores de Fental, das Fontiñas y de Portela antes de llegar a la pequeña aldea de Portela. Allí, con el molino y el pequeño regato, crean otro pequeño rincón de cuento en esta ruta.

Caminamos en soledad, por estrechos senderos de piedras labrados con el paso de los siglos y perfectamente asentados en espesos soutos de castaños. De vez en cuando nos encontramos con pequeños sequeiros, construcciones donde se secaban las castañas y se almacenaban para su consumo anual. Atravesamos lugares solitarios que cautivaron a los antiguos eremitas que buscaban esa paz y tranquilidad que sólo se respira aquí.

Y allí, en el medio de la nada, entre toda aquella exuberante naturaleza de un gran souto de castañas, aparece ante nosotros la joya del románico de la Ribeira Sacra y uno de los mejores exponentes del románico rural gallego: el Monasterio de Santa Cristina.

Su origen proviene de antiguos eremitas que, en clanes familiares, buscaron su refugio en estas tierras del alto Sil. Los primeros testimonios escritos aparecen a finales del siglo X, en las donaciones que hacen a sus abades y monjes. Desde la primera mitad del siglo XII perteneció a la orden benedictina que construyó el primitivo monasterio y la iglesia. Los monjes estimularon la producción agrícola, sobre todo el cultivo de la vid y los castaños y, a partir de ese momento, se ceden las tierras a los campesinos a cambio el pago de rentas (cartas de aforamiento) y el monasterio recibe la concesión de importantes privilegios y la protección papal. Durante la Edad Media fue uno de los principales monasterios de la Ribeira Sacra, como podemos comprobar en los vestigios de las vias de comunicación que se conservan en la zona, restos de calzadas y el puente de Forcas.

Su decandencia comienza con la reforma monástica del siglo XV y desaparece como abadía al convertirse en priorato del Monasterio de San Estevo a principios del XVI, que permitirá la reconstrucción del claustro y la decoración de los ábsides de la iglesia con frescos. En él sólo permanecerá el prior y algún monje hasta la Desamortización en 1835 a partir de la cual pasa a manos particulares y se convierte en granja de labor.

La iglesia se construyó entre finales del siglo XII y principios del XIII. Tiene planta de cruz latina con 3 absides en la cabecera orientados hacia el este, por donde penetran las luces de la mañana. El central está decorado con pinturas del siglo XVI. La nave longitudinal se divide en cinco tramos por arcos de medio punto que sostienen una cubierta de madera y descansan en anchos muros de granito reforzados por contrafuertes exteriores. El crucero está cubierto con una bóveda de medio cañón que descansa sobre cuatro arcos levantados sobre columnas adosadas con capiteles muy ornamentados.

La fachada principal está formada por arquivoltas de medio punto sobre tres pares de columnas con capiteles decorados con cabezas humanas y motivos vegetales. En el cuerpo superior el rosetón ilumina todo el templo. El ábside central está dividido por cuatro columnas y en el podemos ver los diferentes motivos que aparecen en los canecillos que soportan el alero. La torre servía para llamar a la oración pero también tenía una función de vigilancia y defensiva. En su base se leían libros de la orden benedictin mientras los monjes procesionaban por el claustro.

Haciendo ángulo recto con la fachada está la portada de entrada al monasterio, con una sóla arquivolta decorada con grandes hojas de col, varias figuras y los cuatro símbolos de los evangelistas. Del monasterio sólo se conservan dos alas que corresponden a las remodelaciones renacentistas del siglo XVI. Podemos visitar varias dependencias y en alguna de sus paredes, podemos ver lápidas sepulcrales de los abades. Desde el balcón de madera, se tiene una amplia panorámica del cañón del Sil,

Una visita al Monasterio de Santa Cristina que nos va a ayudar a seguir componiendo la historia de esta Ribeira Sacra, una tierra elegida desde hace más de 1000 años y donde existe una de las mayores concentraciones de románico del mundo.

Salimos del Monasterio y retomamos el camino en continuo ascenso hasta llegar al Castro de Cividá. El castro se localiza a 638 metros de altura y posee un recinto principal de forma ovalada irregular de unos 2850 metros cuadrados que ofrece un amplio dominio visual sobre el valle del Río Sil. La muralla aparece definida por rocas de granito colocadas sin argamasa, con una altura superior a los 2 metros y una anchura en alguna zona de hasta 4 metros.

En el transcurso de los trabajos arqueológicos se dataron cerámicas entre los años 1061 y 418 antes de Cristo, entre el final de la Edad de Bronce y el principio de la Edad de Piedra. No se encontraron restos de estructuras domésticas, lo que lleva a pensar que las personas que vivieron en este lugar no habitaron cabañas permanentes de piedra, como es habitual en otros castros de la Edad de Hierro, sino pequeñas cabañas con materiales perecederos, lo que es más propio de los asentamientos de la Edad de Bronce (2500-800 a.c.). También se encontraron vestigios romanos, lo que evidencia que este privilegiado lugar fue ocupado en distintos momentos históricos, desde la prehistoria hasta la romanización (0-IV d.C.).

Al lado del castro, está el mirador da Pena da Cividá y, más hacia la izquierda, la plataforma privada creada por el Camping A Mirada Máxica formado por dos plataformas que se adentran en la ladera, ofreciendo una de las típicas fotografías del Sil.

Desde Castro y a través de más carriozas que atraviesan robledales y soutos de castañas, llegamos a Parada de Sil, que atravesamos por su calle principal admirando sin prisa las típicas construcciones de piedra y balcón de madera que pueblan su calle principal. La iglesia y la antigua rectoral, que data de 1671 y ahora se ha convertido en casa de turismo rural, son el fin de esta etapa que nos ha llevado por lo más profundo de la Ribeira Sacra.

Plan de Ruta

Km EtapaPuntoAltura (m)Km Total
0,0Parada de Sil66224,5
0,0Estatua del Barquillero66224,5
0,9Sardela65225,4
0,9Fuente de Sardela65225,4
2,6Rego do Batán43727,1
2,7Entrambosríos43327,2
2,9Molinos42227,4
2,9Pontón del Rego dos Fíos42027,4
3,2Puente del Rego do Batán38527,7
Rabacallos24,5
4,6Viñedo de San Vitorio31029,1
6,3Congostra58530,8
6,8Fondo da Vila63531,3
6,8Fuente de Fondo da Vila63531,3
7,4Merendero65831,9
7,6Foxo do Lobo65632,1
7,8Mirador de Os Torgais65032,3
7,9Mirador Balcóns de Madrid65432,4
9,5Mirador de O Fental56634,0
10,1Mirador As Fontiñas55534,6
10,5Mirador de Portela56935,0
11,3Portela53935,8
13,1Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil37,6
14,7Castro da Cividá63139,2
14,7Mirador A Cividá63139,2
14,9Mirador As Xariñas do Castro62639,4
15,0Camping62439,5
15,1Fuente / Lavadero62539,6
16,3Rego Caxide65940,8
16,7Chamoso65341,2
19,0Parada de Sil66243,5

Imágenes Etapa Cañón del Río Sil