Día 3: Maquino Largaño: el camino de la amargura

RUTA SAN ESTEVO – LUINTRA (PR G-178)

LUNES 15 MAYO

Maquino Largaño significa «camino largo» en barallete, la jerga gremial que usaban los antiguos paragüeros y afiladores para comunicarse entre ellos. El Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, cuyo origen se remonta a los siglos VI y VII, constituye una de las joyas monumentales de la Ribeira Sacra. Durante esta ruta por el concello de Nogueira de Ramuín, de gran valor etnográfico, recorreremos tupidos bosques de castaños centenarios, entre los que descubriremos, una y otra vez, vestigios de la presencia humana desde la prehistoria, como la Necrópolis da Moura.

Dificultad ALTA
Dificultad MEDIA
Dificultad ALTA
10.5 kilómetros
Dificultad ALTA
5 horas
Dificultad ALTA
+680 m, -515 m desnivel

Seoane - Ferrería Vella 0174
tierra de afiladores...
IMG_20190807_151536
piedras en equilibrio...
Seoane - Ferrería Vella 0150
caminos siempre verdes...
Ferrería Vella - Froxán 0751
... y los tesoros de Santo Estevo
Ferrería Vella - Froxán 0334-1
Maquino Largaño:
el camino de la amargura
previous arrow
next arrow

Haz tu Reserva para el Programa GWF Ribeira Sacra


Luintra es la capital del municipio de Nogueira de Ramuín. Desde la Estatua del Afilador que está en su plaza comenzamos la ruta de Maquino Largaño y que nos llevará por hermosos paisajes de esta Ribeira Sacra.

Maquino Largaño significa «camino largo» en barallete, jerga propia que contiene más de 1000 palabras y era utilizada por diferentes gremios (afiladores, barquilleros, cerrajeros y cordeleros) para entenderse entre ellos sin que los demás supiesen de que hablaban. Estos afiladores recorrían toda Galicia con su inseparable rueda, afilando todo tipo de utensilios y haciendo sonar el típico chiflo, instrumento de madera de boj parecido a un silbato que alertaba de su presencia.

En la plaza de Luintra también podemos ver la Iglesia de Santa Olaia, de reciente construcción. Salimos de Luintra en dirección a Mundín, por unos senderos anchos (carriozas) que nos van a acompañar durante toda la etapa. Esta primera parte apenas tiene desniveles y se camina muy bien bajo la sombra que nos dan los robledales hasta llegar a Pombar, que atravesamos por su calle principal admirando las diferentes construcciones como los hórreos o el lavadero.

Desde Pombar arranca el Camino de Santo Estevo, que desciende con bastante pendiente en dirección al monasterio. Antes de comenzar el descenso, cogemos la derivación que nos acerca al Mirador do Castro, desde el que tenemos una estupenda panorámica del monasterio y de su privilegiado emplazamiento entre los bosques de las riberas del Río Sil. El antiguo camino empedrado fue «hormigonado» en los últimos tiempos y hoy la grava ya está media estropeada. Lo que nos lleva a pensar que cuando un camino de piedra lleva ahí cientos de años, por algo será. Llegamos así por la aldea de San Estevo, de calles estrechas y casas de piedra, al monasterio.

San Estevo de Ribas de Sil es uno de los monasterios más importantes de Galicia. Se cree que existió una comunidad eremítica anterior al siglo X, pero la primera referencia escrita data del año 921, cuando el rey Ordoño II autoriza al abad Franquila para la reconstrucción del territorio abandonado de San Esteban y le da numerosas posesiones. Entre los siglos X y XI alcanza gran popularidad al retirarse aquí 9 obispos, que fueron enterrados en el hoy llamado Claustro de los Obispos y cuyos anillos fueron venerados como reliquia.

En el siglo XII, bajo la orden benedictina, se convierte en el principal monasterio de la zona y uno de los más grandes de Galicia. Sin embargo, a partir del siglo XIII entra en una etapa de decadencia hasta principios del siglo XVI, con la reforma benedictina y las reformas que eliminaron casi por completo su estado medieval. A finales del siglo XVI fue Colegio de Artes y, con la Desamortización, en 1875, pasó a ser propiedad del Estado sufriendo un proceso de abandono que lo tenía casi en ruinas. En 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural y se iniciaron los proyectos de restauración. Desde el 2004 funciona como Parador de Turismo, siendo posible para el público general la visita de la iglesia y sus claustros.

La iglesia, de estilo románico tardío, fue construida a finales del siglo XII. Tiene planta basilical con 3 ábsides en la cabecera siendo el central más pequeño que los laterales, cosa rara en este estilo. La nave está cubierta por una bóveda de crucería, que sustituyó en el siglo XVI al viejo tejado de madera. Como ocurre con la mayor parte de las iglesias tiene la fachada orientada al oeste, enmarcada por dos grandes torres con sus campanarios. Fue construida a finales del siglo XVI y en ella se puede ver, en la hornacina del cuerpo superior, la imagen de San Estevo.

En el interior destacan el retablo del altar mayor, obra de Juan de Angés en el siglo XVI, y un retablo pétreo, datado entre los siglos XII y XIII y que fue hallado en uno de los muros del claustro grande. En él se representa a Cristo en el centro y rodeado por los 12 apóstoles bajo arcos.

El monasterio tiene una gran fachada barroca, de 1736. En ella podemos ver las imágenes de San Benito y San Vicente y sobre ellas el escudo del monasterio con las nueve mitras de los nueve obispos y el de la Congregación de Castilla. Remata la fachada el escudo de Carlos V.

El Claustro Grande, también llamado de la Portería o de los Cabaleiros, está situado a la entrada del recinto y fue construido en el siglo XVI por Diego de Isla, constando de tres cuerpos de estilo renacentista y arcos de medio punto apoyados sobre columnas, creando un un espacio enorme.

Por el se accede al Claustro de los Obispos, donde estuvieron los sepulcros, hoy no conservados, de los nueve obispos. En el tenemos dos cuerpos muy diferenciadas y que saltan a la vista. El primero, románico del siglo XII, es lo más antiguo que se conserva con la iglesia. Los pesados contrafuertes rompen la armonía de los sencillos arcos de medio punto pero fueron necesarios para soportar el segundo cuerpo, del siglo XVI, ya de un estilo gótico tardío.

Al norte del de los Obispos tenemos el Claustro Pequeño o del Vivero, y fue construido por el mismo Diego de Isla en el siglo XVI.

Salimos de Santo Estevo a través de un hermoso camino empedrado que forma parte del antiguo Camino Real que unía el monasterio con Os Peares, por el medio de un soto de castaños que era trabajado por los monjes y en el que aún se mantiene en pie algún sequeiro, usado para el secado y almacenaje de las castañas. En continuo ascenso por un bosque que no deja penetrar los rayos del sol, alcanzamos el lugar de Paradela desde el que tenemos ya las primeras vistas sobre el Río Sil. Un poco más adelante, en el lugar de Biduedo, podemos ver las construcciones y hórreos que se articulan alrededor de su plaza. Aquí contamos con un grifo de agua particular a la entrada del pueblo.

Las Mámoas das Cabanas de Moura es un conjunto de 7 panteones funerarios (mámoas) datados entre el 3500 a.C. y el 2000 a.C. constituyendo un yacimiento arqueológico de gran valor e interés.  Situadas en un lugar alto con gran dominio sobre las tierras circundantes, son grandes losas de granito utilizadas para enterrar a los miembros más destacados de esas comunidades neolíticas y que después son cubiertas por tierra, creando algo parecida a una mama, de ahí su nombre. Dentro del gran imaginario que poseemos los gallegos y que discurre siempre en el límite de la verdad y la leyenda, estos túmulos son asociadas también a los «mouros», personajes que guardan grandes tesoros. Cada una de las mámoas cuenta con un panel explicativo de su proceso de formación.

Así llegamos al Castro da Moura, antiguo asentamiento con acceso flanqueado por 2 grandes piedras. Desde su zona más alta tenemos una vistas privilegiadas sobre el cañón del Río Sil y el Monasterio de San Estevo.

Muy cerca de allí está el mirador de Pedra Longa, con una curiosa y enorme formación pétrea que se levanta en equilibrio. Las vistas de nuevo del encajonado Sil y del monasterio, las sombras que dan las piedras y la magia que se respira invitan a una larga parada. El camino continúa por otras formaciones de piedra granítica con las más caprichosas formas como los Penedos de Rufiño, con su mirador sobre el cañón, o el Penedo de Trigo, de enorme forma esférica.

A partir de ahí tenemos que estar atentos a las señales para retomar la ruta y alcanzar el lugar de Monteverde, donde existe otra fuente. El final del camino continúa entre carriozas flanqueadas por curiosas formaciones graníticas para, después de pasar Valdomar, llegar a Luintra, capital de Nogueira de Ramuín.

En la estatua del afilador finalizamos esta hermosa e instructiva etapa por lo más significativo de este municipio, no sin antes agradecer a la Asociación Móvete por Nogueira el trabajo realizado para mantener y divulgar todas estas rutas.

Plan de Ruta

Km EtapaPuntoAltura (m)Km Total
0,0Monasterio de San Estevo de Ribas do Sil14,2
0,2Souto de San Estevo49014,4
1,1Camino Real50315,3
1,5Paradela55815,7
1,9Congostra65216,1
2,8Biduedo68217,0
2,9Eira da Malla68517,1
4,0Mamoas da Cabanas72718,2
4,7Pseudomenhir70018,9
5,3Castro da Moura64119,5
5,5As Portas do Castro64619,7
5,7Desvío68319,9
6,0Pedra Longa66220,2
6,6Penedos de Rufino64320,8
7,0Penedo do Trigo66921,2
8,0Monteverde65022,2
8,1Fuente Monteverde65422,3
9,0Os Castelos60823,2
9,6Baldomar58323,8
10,0Capilla de Santa Eulalia61124,2
10,0Tumba antropomórfica61124,2
10,3Iglesia de Santa Olaia63924,5
10,3Estatua del Afilador63924,5
10,3Luintra63924,5

Imágenes Etapa San Estevo – Luintra